De prisa como el viento van pasando
los días y las noches de la infancia
un ángel nos depara sus cuidados
mientras sus manos tejen las distancias.
Después llegan los años juveniles,
los juegos, los amigos, el colegio
el alma ya define sus perfiles
y empieza el corazón
de pronto a cultivar un sueño.
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